29 marzo 2008

Pochi Peluca.


Estaba en mi casa y de repente sentí ganas locas de comprar algo, entonces pensé me voy al barrio chino y compro alguna boludez, siempre hay algo que aunque no tenga un uso determinado me hace feliz. Empecé a vestirme para partir rumbo a Barrancas de Belgrano cuando tuve la iluminación divina y sentí que lo que necesitaba era un corte en mi pelo. Sí, estaba segura de eso.
Cambié mi rumbo y me encaminé en dirección al Parque Rivadavia (a unas 10 cuadras de casa) hasta que llegué a Roho, estallaba de gente como era de esperar. Me acerco a una de las chicas de recepción y le digo quiero lavarme y cortarme. Mira la computadora y me dice que no había ni un lugar para hoy. Le dije que necesitaba cortarme el pelo, porque me dieron muchas ganas, que ella debía entender cuando nos pasa eso por la cabeza. Se rió y me dijo dejame tu nombre y llamame en 1/2 hora para ver si alguien canceló. Con una sonrisa asomando por mi cara emprendí la retirada y fuí a ver vidrieras. Pasaron los minutos pactados y llamé. Me atendió la misma chica, le conté quien era y me dijo que tenía un turno a las 20hs. De repente me puse feliz. Hoy finalmente me cortaba el pelo.
Tengo algo así como 1 hora más así que me metí en un ciber ya que empieza a hacer frío y yo salí con jean, remera y ojotas.
Acá estoy haciendo tiempo. Veremos como resulta.
Tengo el pelo lacio y el movimiento lo consigo con un buen peluquero que le dé forma. ¿Tendré un arrebato y haré algo que se me note? Veremos cuanto me animo y que tan bien sale.
Las mujeres que lean este blog seguro entenderán sobre esas ganas repentinas de ir a la peluquería en busca de un cambio. Y también comprenderán que esa arremetida puede salir muy bien o hundirnos en una depresión porque quedó terriblemente inmostrable.
En fin, son las 19.30hs. me voy para el Pasaje Indonesia en busca de mi terapia de sábado.
30/03 actualizo situación capilar: mantuve un poco el largo, pero le dió forma mal. Por momentos tengo la cabeza como el casco de los Pin y Pon, y en otros mi pelo la rockea .... yeah!

27 marzo 2008

Todo por culpa del azar.


Ayer chateando con un amigo muy particular le dije:
"hoy, como todos los miércoles, jugamos al quini 6 con los chicos de la oficina. Si me hago millonaria te aviso que primero pienso emborracharme como jamás lo hice, y después juro que voy y te cxjo mal" me salió así de una, sin filtro.
Obviamente, no me convertí en millonaria, no tuve una borrachera de esas y mucho menos la noche de sexo inolvidable.
Osea, en este instante me encuentro escribiendo el post, con ropa calamitosamente rotosa (de esa que uno solo saca a relucir puertas adentro), escuchando las repercuciones del discurso de Cristine y con unos cuantos ejercicios de italiano por hacer para mi clase de mañana.
Todo, todo por culpa de esos seis números que jamás salieron .... después no vengan con que los números malditos son los de Lost.
A mí no! eh!
A -mí-no!!!!

20 marzo 2008

¡Qué mente calenturienta!


Digan lo que quieran, pero esta canción me hace pensar las peores perreadas. De esas inconfesables, bah ... confesables, pero en un lugar público y en secreto al oído de otra persona, llevando el histeriqueo y la tensión al máximo. ¿O acaso no es alucinante cuando te ves en una situación así y tenés que contener impulsos por estar en el lugar no indicado? Llámenme perra histérica si quieren, pero lo que puede proseguir a una escena como esa, bien vale ese mote.

(la clave está en los coros)

17 marzo 2008

Delicias de la Traición

Primero, sírvanse poner Play a la canción que elegí para acompañar la lectura.
Una vez que lo hagan, por favor lean con atención.

Traicionar es recrear al otro; llevarlo de una situación de seguridad a una de desconcierto.
Es además recrearse a uno mismo, de sujeto previsible a asumir el gobierno del fértil campo de la confusión.
La traición tiene mala prensa, porque rompe con las expectativas del otro. Es el grito que avisa que uno no es lo que el otro inventó, sino que uno es creador de la otra persona en su desconcierto.
Las perdidas de previsibilidad de otras personas son muy castigadas por los sentimientos aletargados de los comunes. Nunca son capaces de ver, por encima de su sentido común, el valor que a su existencia lleva la traición.
Cuando uno es traicionado pierde una imagen y en ese dolor estúpido no puede dar la bienvenida a la nueva imagen que se revela.
El aceptar una traición nos hace en algo miserables, pobres, y de esa miseria nace la posibilidad de lo nuevo. Pero la gente se bloquea y no puede percibir lo rico de una buena traición: fría, letal, perversa, morbosa.
Ya el sentido común decía que la traición era propia de los dioses. Los dioses no son leales, eso es parte sustancial de su condición.
El romper una imagen y crear otra es parte de la recreación de uno y de otras personas; es una puerta elemental para el logro de nuevas cosas.
Y si no, todo será tedio y monotonía, sentido común y emociones que se rumian.
Por amor a alguien, traicionalo. Es una manera elemental de inventarlo de nuevo y sacarlo del estancamiento al que está condenado. Por amor traicionalo.
Por amor abandonate al abismo de perder lo que equivocadamente ilusionabas como seguro para abrir la puerta a algo nuevo e incierto.
Nuestras cabezas se pudren en certidumbres estúpidas.
Por amor cagá a alguien con inteligencia y pasión.
Ella/el no te lo va a saber agradecer.
O sí, si en verdad merece tu inteligencia al servicio de su ser. Todavía hay esperanza para algunos pocos espíritus humanos... o casi.
Pedile por favor que te ahorre el tedio de su llanto.

Con lo que quede de música, tómense un momento y piensen lo que leyeron. Pueden estar de acuerdo, o no. Me atrapó esta mirada planteada desde otra perspectiva. ¿más rebuscada? mmm no creo,

es dar vuelta el espejo.

Lo hace interesante, ¿no?

05 marzo 2008

Conclusiones de mis vacaciones.

  • Que unas horas de ruta contemplando campos interminables pueden rendir como una semana de spa.
  • Que una buena selección de canciones hace que el viaje sea redondo.
  • Que al menos tres de esas canciones me partieron la cabeza, y la verdad es que fueron elegidas a esos fines.
  • Que bajo los efectos de esas canciones, en plena ruta, se me ocurrió una locura que no me animo a proponérsela al receptor de la misma.
  • Que en el término de dos días esa locura ya no tenía razón de ser aunque las ganas de concretarla siguen existiendo.
  • Que a veces no encuentro las palabras (porque estoy segura de tenerlas) para explicar lo que pienso y me pasa.
  • Que recién las reúno en mi cabeza una vez que se cortó la comunicación telefónica.
  • Que hubo Santi reloaded (para eMe que lo mira por tv jo jo jo).
  • Que una noche en la playa, comer sándwiches de lomito con licuados de frutas esperando que nos corra la tormenta, puede resultar divertido.
  • Que luego de dos días de haber llegado la lluvia aún seguía y en un almuerzo confesé que si no lograba al menos un marrón leve en mi piel sería capaz de pagar una sesión de sol pleno “porque yo así, blanca teta, a Buenos Aires no vuelvo”.
  • Que esta vuelta hice el bolso para el xrto y me olvidé cosas esenciales, derivando en la necesidad de comprarme una pollera y un short amarrrrrillo patito (fashion police para mí).
  • Que $2 son portadores de felicidad para un niño que durante 10 minutos disfruta de estrolarse contra una colchoneta verde con variedad de cumbias como música de fondo, porque en los parques de niños ya no suenan canciones infantiles.
  • Que definitivamente el surf no es para mí, yo te saco buenas fotos, te paso parafina, sociabilizo con el profesor, pero no pidas que me pare sobre la tabla.
  • Que una mañana fui sola a broncearme a un lugar más alejado, me tiré al sol encremadísima, lo que derivó en que me levantara milanesa de arena, al verme toda arenosa no tuve mejor idea que agarrar el bollo de ropa (con celular adentro) y fui rumbo al agua para que una ola solidaria me saque la arena pegoteada. Esperando la dichosa ola con el agua por las rodillas y el bollito de ropa entre mis manos, me olvidé de la existencia del celular y el bendito aparato cayó al agua. En ese instante sufrió el equivalente a un paro cardiorespiratorio humano y dio su último suspiro para nunca más funcionar. A 4 días de mi arribo, quedé incomunicada.
  • Que al morir mi celular quedé sin hora, sin despertador, sin llamados y sin mensajes de textos. Eso fue lo mejor que pudo haberme pasado.
  • Que Pía, la perra de la casa vecina, nos adoptó como amigos y supo acompañarnos a todos lados. La amé.
  • Que una mañana fresquita (y con resolana) olvidé sacarme la musculosa, me expuse al sol y quedó mi espalda bicolor.
  • Que este año logré superar el síndrome del piratón (nada de marcas de anillos) y mis manos lucen un bronceado parejo.
  • Que me olvidé cual era el día de la semana un par de veces, lo que demuestra que alcancé el desenchufe deseado o que en su defecto soy un desbole de dispersión, ambas son ciertas.
  • Que Facu es una persona luminosa y lo quiero con el alma.
  • Que no quería volver.
  • Que descansé como una perra.