Hace mucho escribí en un post estas reflexiones sobre las arvejas negras:
- Entre cientos de arvejas verdes reparar en la negra, nos recuerda lo especial que somos al diferenciarnos del montón.
- Entre cientos de arvejas verdes clavarle los ojos a la negra, nos demuestra lo rápido que detectamos defectos ajenos.
- Entre cientos de arvejas verdes encontrar la negra e instantaneamente botarla a la basura, resalta nuestra facilidad para discriminar cosas.
- Entre cientos de arvejas verdes tomar la arveja negra y sostenerla entre nuestros dedos, habla de nuestra capacidad de dar cobijo al desamparado.
- Entre cientos de arvejas verdes descubrir la arveja negra, nos remonta a nuestra tierna infancia cuando jugábamos a la búsqueda del tesoro o nos leían "el patito feo".
- Entre cientos de arvejas verdes, tomar la negra y llevarla a nuestra boca, habla de nuestra facilidad para tragarnos cualquiera.
- Entre cientos de arvejas verdes tomar la negra, llevarla a nuestra boca, darnos cuenta de esto y acto seguido escupirla, demuestra que somos lo más y no nos tragamos una.
- Entre cientos de arvejas verdes recordar que hubo una arveja negra, nos hace pensar si esta será siempre la misma y que lo único que busca es aceptación, razón por la cual va de lata en lata hasta poder conseguirlo.
- Entre cientos de arvejas verdes encontrar la arveja negra significa que hay que pedir un deseo? y que como siempre la revoleo a la basura esta sea la razón por la que "eso" no se me cumple?
- Entre cientos de arvejas negras encontrar una arveja verde, nos hace ver que evidentemente la lata vino fallada.

Ahora bien, hoy volví a comer arvejas y confieso que mientras abría la lata le dediqué una vez más mis pensamientos a la arveja negra. Giraba el abrelatas y pensaba si apenas abierta la tapa iba a verla cual abeja reina entre todas las obreras o si debía capaz esparcir las arvejas en el recipiente y dejar que ella haga su mágica aparición asomando timidamente entre sus verdes compañeras de encierro al vacío.
Hasta ahí, todo se desarrollaba en el marco de lo esperado ante la apertura de una lata de arvejas.
Pero sucedió algo inesperado, no apareció la arveja negra ama y señora de la lata ... aparecieron tres.
Confieso que me asombré.
Creo haber asistido a una falla en la matrix.


